18 de septiembre de 2016

Escenas Inéditas de #SimplementePerfecta (Segunda Parte)

La semana pasada les compartí la primera parte de un capítulo extra que será añadido a #SimplementePerfecta. Resalté lo importante de haber terminado de leer la novela antes de aventurarse a seguir estas entradas, y  les comenté que estaría añadiendo una nueva escena a ese capítulo el día de hoy. Como lo prometido es deuda, dejo para ustedes la segunda parte de lo que ahora pasa a titularse "Capítulo 20", y me despido hasta el próximo domingo cuando publicaré la parte final. 

* * *



«Mamá va por ti, Liam.»
Alice salió del auto y dudó antes de empezar a caminar hacia el lugar donde debía dejar el dinero. La habitación que David estaba a pocos metros, pero el agente Jacobs había explicado que debían hacerlo salir. Ella estaba segura de que si algo lograría hacerlo dejar su escondite, eso sería el dinero por el que se había atrevido a tanto.
Estaba nerviosa y asustada, pero decidió enfocarse en su hijo, en recuperarlo y en sacar para siempre a David Haynes de su vida. Había sido una estúpida por dejarlo entrar en ella la primera vez, pero ese sería un error que no repetiría. Tomó las palabras de Vincenzo y se envolvió en ellas como si de una armadura se tratara.
«Todo saldrá bien.»
Algo se estremeció en su interior al pensar en él. A pesar de que su sobrina estaba a merced de David, Vincenzo no la había tomado contra ella. No se había arrepentido de ayudarla, ni la había mandado al demonio con sus problemas.
«Tal vez en otras circunstancias...»
—¡Ya, estúpida! —se reprendió—. Concéntrate en tu hijo y deja de estar pensando tonterías.
Luego de decir las palabras en voz alta, se arrepintió. Al escuchar la risa amortiguada de los agentes, recordó que el agente Jacobs y su compañero le habían puesto un micrófono en caso de que David decidiera volver a llamar y cambiara los planes. Una vez fuera del vehículo, ella no tendría manera de informarles. En cambio con un micrófono, ese problema quedaba resuelto.
Avanzó un poco más, tomando con fuerza el maletín con el dinero, y se acercó al lugar acordado. En ese momento su teléfono empezó a sonar. Sabía lo que venía a continuación. David no se dejaría atrapar tan fácilmente. Solo esperaba que los agentes fueran tan capaces como Michael y Vincenzo le habían dicho, porque de lo contrario estaban perdidos.

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