1 de julio de 2013

Tengo un boli de gel, pero no es verde

Una de las últimas cosas que leí (antes de retomar mi lista de novelas "románticas empalagosas") fue El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno. No voy a extenderme demasiado a comentarlo, pero empezaré escribiendo sobre un par de cosas que, aunque no tienen relación con el libro, vinieron a mi mente mientras leía:

* Cuando estaba en la universidad, uno de mis profesores de programación me dijo que a los informáticos tienden a llamarnos locos por pensar diferente al resto de la gente. Y, la verdad, esa acusación no siempre tiene que ver con el pensamiento en sí, sino en la forma de contextualizarlo o exponerlo... quizás damos demasiados rodeos, quizás analizamos demasiado... no sé, es difícil de explicar.

* Las cosas no siempre son lo que parecen. No creo necesitar explicar demasiado eso.

Ahora bien, voy a contar por qué me gustó este libro:

Primero, la estructura (si se le puede llamar así) es flexible. Empieza analizando hechos de la infancia a través de los ojos del hombre de hoy... tratando de vincular algún aspecto que escapó a su inocencia infantil y que arroje respuestas sobre una pregunta aún no formulada. 

Cuestiono lo de la estructura, porque parece que el autor ha  construido el texto usando módulos o funciones que luego va llamando en los momentos justos. Es algo a lo que mi "cerebro de programador" no se pudo resistir.

Luego está el título. No se trata de un bolígrafo para nada, pero llega a ser una pieza tan importante en la historia que, buscando algún otro nombre posible, te pierdes. Es justo. Es perfecto. Ahora me resulta gracioso mirar mis bolígrafos en el escritorio, entre los que por cierto hay un par de bolis de gel: uno negro y uno rosa.

La historia se va complicando poco a poco, llevando al protagonista a un punto en el que explota. Pero no como Michael Douglas en Falling Down, no. Su "venganza" contra el mundo no es visceral y desenfocada... es meticulosa, limpia, aunque imperfecta. 

Resulta que en la vida tampoco hay nada perfecto, y a veces pagan santos por pecadores, pero bien... El protagonista tiene su oportunidad de descubrirse y de reencontrarse con aspectos de su vida que creía perdidos; es así como la fe en que las cosas van a salir bien vuelve a nosotros. El mensaje quizás no resulte tan claro. Tal vez cada quien es libre de aprender lo que quiera con el libro. 

Yo aprendí (tal vez solo recordé) que las cosas no hay que darlas por sentadas, a las personas hay que valorarlas (y hacerles saber lo que valen) y si sigo por allí capaz me acusen de copiar a Coelho su psicología de bolsillo.

El asunto es que, este libro me lo leí muy rápido, pero les recomiendo leerlo poco a poco... no sea que se pierdan de algo importante sin notarlo siquiera. ¿Mi valoración? 4/5 más suscripción al feed del autor, quien utiliza twitter con cierta frecuencia (si les interesa).

10 comentarios:

Hell dijo...

A mí me encantó el libro. Es uno de los que más recomiendo de lo que he leído últimamente. Es sobrecogedor como nos devora la rutina sin darnos cuenta y, hasta la búsqueda de un bolígrafo, se hace crucial para escapar de ella y paliar la ansiedad que nos provoca. Para mí el libro enciende un piloto de alarma, de "stop! Qué estoy haciendo con mi vida? Es esto lo que realmente quiero? ". La ruptura del matrimonio que lo lleva al extremo, a sacarlo de la zona de "seguridad " y lo conduce a poner su vida al límite... Lo dicho, me encantó sobremanera. Muy adecuado y muy certero con el tema de la vida sobris y cotidiana.
Saludos!
Http://lasoledaddepeter.blogspot. com. @helltop

M Carmen Bazán Romero dijo...

Un gran libro que llega incluso a convertirse en gran amigo, que te hace mirar hacia el interior y cuestionar muchas cosas.
Lo he leído no sé ya cuántas veces, y siempre descubro algo nuevo.
Me encanta y me conmueve.
Lo recomiendo para aquellos que busquen leer algo distinto, desde luego merece la pena.

Coslado dijo...

¿Como se llama el protagonista del libro?

@ExtremeDamage dijo...

hola, ahora que lo pienso... todo el rato el protagonista va contando la historia, y no recuerdo que le llamaran por su nombre. Cuidaré el detalle de ubicar este dato la próxima vez que lo lea :)

@ExtremeDamage dijo...

a mi me hizo reflexionar desde la perspectiva del protagonista... ¿qué sería de mí en su lugar?

Es un libro fantástico, yo lo amé muchísimo.

Gracias por comentar. Ahora paso por tu blog :)

@ExtremeDamage dijo...

hola! gracias por comentar :)

Yo me apunto a leerlo de nuevo, y a compartir la sugerencia a otros para que lo lean.

Paco Blay dijo...

El protagonista no tiene nombre. Bueno, quiero decir que en la novela no se utiliza.
Ardid del escritor para que el lector se identifique todavía más con él.

1b7.

David Fouler dijo...

Este libro me lo regalaron hace poco y estoy por el principio. si al final me gusta ya te comentaré.
Un saludo.

Eva Pont dijo...

El protagonista no tiene nombre, podría ser cada uno de nosotros.
Confirmo la necesidad de releer la novela, resulta imposible leerla en más de tres sentadas. veo que no soy la única que no fue capaz de parar....

Eva Pont dijo...

A mi lo que más me ha llegado, es como la montaña reconduce la vida del protagonista. Yo me he perdido varias veces en mi vida, y solo he sido capaz de encontrarme en la montaña. Animo a todos los que andéis poco finos a que hagáis como ese "gordo de ciudad", acercaros a la naturaleza... ella hará el resto....

Publicar un comentario