13 de abril de 2014

Debes correr cuando... (1era Entrada)

Empiezo esta entrada aclarando que lo que leerán a continuación no es ficción. Se trata de una lista de especies con las que he tenido la desgracia de encontrarme en la vida y por las cuales, supongo, en algún momento buscaré un psicólogo (o escribiré algo más "serio" sobre mi experiencia... una nueva novela quizás). De momento dejo estos datos para advertir a mis lectoras sobre esos individuos de los que deberían alejarse corriendo.

Espécimen #1: El predicador (also known as The Architect).
Lo reconocerás por su afición al reguetón (o como se escriba) cristiano y por una enfermiza tendencia de mencionar a Dios por lo menos 6 veces en una frase de 10 palabras. Abordan a su víctima simulando haber tenido una visión de un futuro en común.

En mi experiencia personal, el predicador intenta hacerte sentir especial mediante el uso de la frase "eres la elegida" cada vez que se queda sin argumentos, y como el fanatismo religioso lo anula de cualquier razonamiento esa frase la escucharás por lo menos un millón de veces. Créeme, ya me pasó.



Solo imaginen la escena:

El hombre invita a salir a la mujer y ella, ignorando el tipo de individuo del que se trata, acepta. Sí, sientan lástima de la pobre incauta. El asunto es que él pasa a recogerla (hora y media después de la hora pautada, porque cree que la impuntualidad aumentará la "ansiedad" por el encuentro y así), la deja subir a su carro y empieza a conducir a la velocidad de una tortuga lesionada mientras conecta su iPod al reproductor y deja sonar su "música".

Allí está la primera señal de alerta. Sean inteligentes chicas, huyan mientras puedan.

Pero si esa señal les pasa por alto, lo siguiente que sucederá es que el tipo en cuestión empezará a hablar de la falta de valores en la sociedad actual; y el tema te atrapará porque, seamos honestos, estamos muy jodidos. La conversación llegará a ese punto en el que dirá "uno debe aceptar a Dios en su corazón" y cosas similares. 

Hago una pausa para disculparme con todas las personas creyentes que sigan este blog, pero admitan que esa no es una buena táctica para ligar.
Sigo.

Como persona respetuosa de las creencias ajenas, la chica hará asentimientos de cabeza al final de cada frase y responderá educadamente porque así lo dictan las normas sociales, aunque en su mente se desarrolle una trama totalmente opuesta.

La mujer se imagina a sí misma con la cara de Dr. House cuando está cansado de un tema, y eventualmente soltará un efusivo "WTF?". Incluso considerará la opción de lanzarse del carro en movimiento, pero el predicador es inteligente y la llevará por una vía con alta afluencia de vehículos (o algún paraje inhóspito, y si es así, entonces empiece a temblar porque puede tratarse de una mutación entre predicador cristiano y pervertido católico). 

Para estos casos: mantenga la mente fría, su celular cargado y con saldo, además de una buena reserva de oxígeno (por si tiene que gritar). Si cuenta con todo eso, tendrá oportunidad de sobrevivir, de lo contrario... pues que la fuerza te acompañe, my friend.

Cuando el predicador nota que está perdiendo la atención de su potencial víctima, insiste en el hecho de que, y cito, no ha pedido a Dios una novia sino una esposa, luego de lo cual volverá a insertar el "yo creo que tú eres la elegida" y te hará sentir atrapada en esa escena de Matrix en la que ofrecen las dos píldoras a Neo. Personalmente deseé tener la ocasión de tomar la píldora azul y salir del juego... pero obviamente aquello no iba a resultar tan sencillo. Sí, un poco aterrador.

El imprudente se preguntará (o más bien, te preguntará) por qué las mujeres huyen del compromiso, y tú pensarás "desgraciado, con semejante cerco no puedes más que hacerme sentir claustrofóbica", pero no lo dirán, porque la educación priva. El lugar donde se almacenan los "buenos modos" dentro de mi cerebro sufrió un cortocircuito, porque yo sí lo dije.

Pero si el tipo es chévere, solo que un poco (demasiado) intenso, ustedes solo dirán ese "mira, ya es algo tarde y mañana debo madrugar para el trabajo", y pedirán con todas las fuerzas al universo que este animalito no pretenda besarlas al final de la cita.

Sinceramente, espero que no lo intente con ustedes. 

NOTA: Si no corren con tanta suerte, recuerden darse un baño, usar antibacterial y cepillarse los dientes varias veces antes de dormir.

Ya lo saben. Si encuentran a algún tipo clasificado en esta especie, corran. Traeré más especies y ejemplos (de la vida real) en próximas entradas. 

1 comentarios:

Licoa Salazar dijo...

No se si reírme (contigo) o llorar... esta gente debería venir con una advertencia.

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