11 de septiembre de 2016

Escenas Inéditas de #SimplementePerfecta (Primera Parte)

A todos mis seguidores que YA LEYERON mi nueva novela "Simplemente Perfecta" les dejo como regalo la primera de una serie de escenas inéditas. Esto sucede al finalizar el capítulo 19 (de allí la importancia de que hayan finalizado la lectura) y antes del epílogo. Haré una entrada como esta cada domingo por el resto del mes. Lo que significa que restan dos partes: una para ser publicada el día 18 y otra el día 25. 

* * *

Capítulo 20

Flavia sentía los párpados pesados y su cuerpo no respondía las órdenes de su cerebro para moverse. Cuando finalmente consiguió abrir los ojos y recordó los últimos momentos antes de quedar inconsciente, entró en pánico.
Su respiración se aceleró y sentía que no llegaba suficiente oxígeno a sus pulmones. Su ritmo cardíaco enloqueció. Flavia sabía que debía calmarse, el psicólogo que visitó después del accidente con Marcella le había enseñado cómo hacerlo, sin embargo estaba permitiendo que el miedo la dominara.
No era la primera vez que su vida corría peligro de muerte, pero sí la primera que veía un arma de fuego tan cerca o que la sentía contra su piel.
Un sollozo escapó de sus labios mientras intentaba, inútilmente, mover sus brazos. Se dio cuenta entonces de que su captor había atado sus brazos y piernas a los postes de una cama.
—¡Deja de llorar! —gritó David exasperado, apuntando a Flavia con su arma.
El modelo estaba fuera de control. Caminaba de un lado a otro rumiando quejas en contra de Alice, a quien acusaba de haber arruinado sus planes.
«Ella siempre lo arruina todo.»
Él había sido muy claro al darle instrucciones, sin embargo la estúpida había llegado acompañada. David había estado espiando a través de la ventana y la vio llegar acompañada de Vincenzo y de Michael, seguidos de dos camionetas más de lo que sospechaba eran policías, aunque los vehículos no tenían ningún tipo de identificación.
—¿Es que pensó que no me daría cuenta? —gruñó.

Los pensamientos de Flavia se pasearon por los peores escenarios posibles, pero la voz de su madre se coló en su cerebro recordándole que debía mantener la calma y la fe.

(Continúa la próxima semana)

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