La semana pasada les compartà la primera parte de un capÃtulo extra que será añadido a #SimplementePerfecta. Resalté lo importante de haber terminado de leer la novela antes de aventurarse a seguir estas entradas, y les comenté que estarÃa añadiendo una nueva escena a ese capÃtulo el dÃa de hoy. Como lo prometido es deuda, dejo para ustedes la segunda parte de lo que ahora pasa a titularse "CapÃtulo 20", y me despido hasta el próximo domingo cuando publicaré la parte final.
* * *
«Mamá va por ti, Liam.»
Alice salió del auto y dudó antes de empezar a caminar hacia
el lugar donde debÃa dejar el dinero. La habitación que David estaba a pocos
metros, pero el agente Jacobs habÃa explicado que debÃan hacerlo salir. Ella
estaba segura de que si algo lograrÃa hacerlo dejar su escondite, eso serÃa el
dinero por el que se habÃa atrevido a tanto.
Estaba nerviosa y asustada, pero decidió enfocarse en su
hijo, en recuperarlo y en sacar para siempre a David Haynes de su vida. HabÃa
sido una estúpida por dejarlo entrar en ella la primera vez, pero ese serÃa un
error que no repetirÃa. Tomó las palabras de Vincenzo y se envolvió en ellas
como si de una armadura se tratara.
«Todo saldrá bien.»
Algo se estremeció en su interior al pensar en él. A
pesar de que su sobrina estaba a merced de David, Vincenzo no la habÃa tomado
contra ella. No se habÃa arrepentido de ayudarla, ni la habÃa mandado al
demonio con sus problemas.
«Tal vez en otras
circunstancias...»
—¡Ya, estúpida! —se reprendió—. Concéntrate en tu hijo y
deja de estar pensando tonterÃas.
Luego de decir las palabras en voz alta, se arrepintió. Al
escuchar la risa amortiguada de los agentes, recordó que el agente Jacobs y su
compañero le habÃan puesto un micrófono en caso de que David decidiera volver a
llamar y cambiara los planes. Una vez fuera del vehÃculo, ella no tendrÃa
manera de informarles. En cambio con un micrófono, ese problema quedaba
resuelto.
Avanzó un poco más, tomando con fuerza el maletÃn con el
dinero, y se acercó al lugar acordado. En ese momento su teléfono empezó a
sonar. SabÃa lo que venÃa a continuación. David no se dejarÃa atrapar tan
fácilmente. Solo esperaba que los agentes fueran tan capaces como Michael y
Vincenzo le habÃan dicho, porque de lo contrario estaban perdidos.

